Otra entrada que va cogiendo impulso. Y es que tras la primera, segunda, tercera y cuarta entregas, vamos con la cuarta, cargada de nuevo de material surrealista.
1. Citroën Saxo.
Pasando a su lado, me fijé en que le brillaba algo en el soporte del espejo. Y cuando lo ví más cerca, no lo podía creer. Lo habían fijado con una pletina y unos tornillos...

