Este verano, estando de vacaciones en Marina D'Or, vi con cierta envidia (sana) a diversas personas que en la playa, o en la piscina, sacaban fotos sin miedo a mojar la cámara.
Y claro, con la cantidad de fotos que hago, me vino a la cabeza una idea. Yo no podía estar más tiempo sin poder hacer fotos bajo el agua, o en la piscina o el mar con un tremendo cuidado para evitar que se mojaran mis cámaras.
Estando como estaba cerca de Castellón, lo más fácil fue echar mano de Media Markt, y desde el apartamento, ver cómo estaba el tema de precios y marcas, para luego acercarme a la tienda física y terminar el negocio allí. Como candidatas ví una Polaroid, por unos cincuenta euros, y una Nikon, por unos cien.
Una vez decidido que iba a adquirir una (aún no sabía cual) pasé primero por el Alcampo del Centro Comercial Salera, donde ví otras tres candidatas muy baratas. Pero enseguida las descarté, porque o carecían de pantalla, o de autofoco, o no tenían zoom óptico, por lo que, a pesar de que mi premisa era gastar poco dinero, serían bastante inútiles.
El caso es que una vez en Media Markt, la primera opción, la Polaroid, estaba agotada. Y la segunda opción, la Nikon Coolpix S31... casi. Sólo estaba disponible la cámara de exposición, que por supuesto, me llevé.
Y claro, con la cantidad de fotos que hago, me vino a la cabeza una idea. Yo no podía estar más tiempo sin poder hacer fotos bajo el agua, o en la piscina o el mar con un tremendo cuidado para evitar que se mojaran mis cámaras.
Estando como estaba cerca de Castellón, lo más fácil fue echar mano de Media Markt, y desde el apartamento, ver cómo estaba el tema de precios y marcas, para luego acercarme a la tienda física y terminar el negocio allí. Como candidatas ví una Polaroid, por unos cincuenta euros, y una Nikon, por unos cien.
Una vez decidido que iba a adquirir una (aún no sabía cual) pasé primero por el Alcampo del Centro Comercial Salera, donde ví otras tres candidatas muy baratas. Pero enseguida las descarté, porque o carecían de pantalla, o de autofoco, o no tenían zoom óptico, por lo que, a pesar de que mi premisa era gastar poco dinero, serían bastante inútiles.
El caso es que una vez en Media Markt, la primera opción, la Polaroid, estaba agotada. Y la segunda opción, la Nikon Coolpix S31... casi. Sólo estaba disponible la cámara de exposición, que por supuesto, me llevé.
