La última vez que me acerqué al circuito para que mi hijo se montara en el kart, se nos estropeó. No quería arrancar, y tirando, tirando de la cuerda de arranque, al final se quedó toda fuera. Imposible arrancar, y aunque lo hubiera hecho, imposible rodar con la cuerda colgando.
Así que tocó desmontar el motor, y llevarlo a casa para echarle un vistazo.
Aquí tenéis a mi manitas particular:
Lo primero que llama la atención es el estado del tornillo que sujeta el sistema... habrá que cambiarlo. Eso sí, ha tenido que entrar en acción un destornillador y un martillo de apoyo... porque no había quien lo desmontara.