Desde que pusimos la cama litera en la habitación de los niños, en hueco alargado que hay entre la pared y la cama de arriba no ha dejado de engullir objetos de todo tipo. Cuando la necesidad ha acuciado, hemos tenido que separar la cama de la pared y sacar lo que haya caído, y cuando no, ha pasado al limbo durante mucho tiempo todo lo tragado.
Héte aquí que hace ya muchísimo tiempo, encontré en una web un truco para este problema. Hace ya tanto tiempo de aquello que no sé ni por donde buscar para enlazarla aquí, y agradecer de esta forma la inspiración. Y se trata sólo de utilizar un churro flotador para natación y tapar el hueco que queda entre cama y pared.
Eso sí, lo que encontré no dejaba de ser un poco básico, y como buen emprendedor, lo he adaptado y mejorado notablemente.
El material fundamental para el brico: Dos churros de natación, con un coste aproximado de unos cinco euros en Carrefour.
Como la longitud de la cama es superior a la del churro flotador, he comprado dos, y para su unión, aprovechando el hueco interior, he comprado un perfil de madera redondo, en mi caso de 14 milímetros de diámetro, que, algo ajustado, encaja en el interior de los churros:
Ahora bien, la longitud del tubillón de madera (ojo, podría ser de cualquier otro material) es superior al de la estructura de la cama:
