En la pasada época de regalos de invierno, y de exaltación de la paz y la amistad (sí, lo que antes todos conocíamos como navidades y reyes) estuve preparando unos cuantos regalos para mi mujer que, al venir de China, no traían un envoltorio más o menos lustroso para regalar.
Así que, ni corto ni perezoso, me lancé a la aventura de crear yo mismo el envoltorio adecuado, partiendo de una simple caja de zapatos:
Aunque en muy buen estado, la caja se encontraba un poco sucia por el interior, al haber alojado zapatos que han dejado su pequeña impronta:
Para eliminarla, y para darle un aspecto algo más glamuroso, decidí pintar el interior con un spray de color verde:
Como la caja se encontraba en muy buen estado, ni le dí imprimación siquiera. Una primera capa...
