1. Kia Cerato.
Personalmente, no me gusta mucho. Unos simples vinilos con aires ambiguos (no sería capaz de definir si son futuristas o son retro) y el interior en cuero rojo, no han conseguido mucho en el pobre diseño del coche coreano.
Un cajón de sastre para expresar todas las cosas que pasan por mi cabeza inquieta y que algunas veces se traducen en algo.