Sigo erre que erre empeñado en ir cambiando las luces incandescentes de mi casa por otras de diodos LED, con menor consumo, mayor duración, y sobre todo, luz fría. Me encanta la luz con una temperatura de color superior a los 4000 Kelvin, así que sigo haciendo experimentos para ver resultados.
En esta ocasión le ha tocado a la campana extractora de la cocina. Lleva un par de luces auxiliares que además de dar visión en las labores de cocinado, sirven para dar un poco de luz a la cocina durante la noche, cuando te levantas a beber o a coger algo del frigorífico y no quieres deslumbrarte.
Lo primero, presentaros las luces instaladas actualmente. Dos bombillas incandescentes, con rosca de 14 mm y 40 W de potencia, con su característica luz amarillenta:
Aunque he aprovechado para limpiar los filtros de grasa, no es necesario desmontar nada para la realización de este brico. Únicamente, eso sí, los difusores de las propias lámparas.
Y ahora las sustitutas:
