El trastero, esa gran víctima de mis cacharros, necesitaba una remodelación. Para mí ya han dejado de ser prácticas las estanterías convencionales de cuatro ángulos, porque modificar el número de baldas o su distribución no es cómodo ni rápido, y para las ligeras cargas a las que las someto, hay mejores sistemas.
Claramente, si las cargas son pesadas, es un sistema más que válido, pero para los cuatro cacharros que almacenamos... el sistema que voy a instalar es más interesante.
Aquí os pongo unas fotos del sistema de baldas soportadas por angulares que puse nada más llegar a mi casa, traídos directamente de mi anterior trastero en Las Palmas:

Una vez que me dí cuenta de lo rígido que es para hacer cambios, me propuse instalar un sistema de rieles mucho más cómodo, anclados a las paredes, que permitiera adaptar la distancia entre baldas en función de los objetos que tenga que colocar en cada momento, y poder poner o quitar baldas a mi gusto.
El material a emplear:
Las cremalleras, en sus diferentes versiones y longitudes:
Y de la misma forma, las cartelas, también en sus diferentes versiones, simples, dobles, y en diferentes longitudes:




