En una entrada anterior comencé a montar un cerrojo de seguridad FAC en la puerta de mi domicilio. El hecho de que se estén dando robos en domicilios sin forzar aparentemente nada, denominado en el argot bumping hizo que me decidiera a montar una segunda cerradura con la menor obra posible.
Colocado ya finalmente el embellecedor exterior, toca volver al interior de la puerta, donde sólo se había instalado el cerrojo, sin haber empezado con la fijación de los dos cerraderos de los que dispone:
Tampoco había comenzado con la eliminación de parte de la moldura interior de la puerta, que impide el movimiento de apertura del cerrojo, y que es prioritario:
Marcamos el ancho necesario para el discurrir de la barra:
Y como no tenía tiempo para ir a los trasteros a buscar el formón, comienzo la operación con la dremel y un disco de cortar en miniatura:
Con mucho cuidado, procedo a ir cortando el junquillo decorativo, lo más recto y ajustado a los trazos posible:
Luego toca deshacernos del material recortado. Un destornillador y un martillo ayudan:
Una vez vaciada la caja por donde circulará la barra del cerrojo, comprobamos que efectivamente lo hace sin roces u otros impedimentos:
Ahora, con un disco de lijado, lo pulimos un poco para quitar las zonas negras que se quemaron durante el corte, y para planificarlo lo mejor posible y así embellecerlo:
Una vez abierto el cerrojo, toca marcar en la jamba del marco el recorrido de la apertura. Hay que hacerlo presentando la jamba y midiendo, ya que el grosor de la misma es mayor que el espacio por donde discurrirá:
De nuevo con el disco de corte de la dremel cajeamos la jamba. Despacio y con buen pulso, para que quede lo más ajustado y lo más recto posible:
Para hacer los cortes transversales de forma limpia y estética, le damos la vuelta a la jamba y trabajamos por la parte trasera:



























