La verdad es que el paso del tiempo lo estropea todo. Bueno, quizás algunos vinos se salven, pero lo que son las piedras artificiales de los alféizares de las ventanas, va a ser que no.
El sol, la lluvia, y la suciedad, hacen que se vayan poniendo feas, muy feas, y que el simple limpiado con un trapo húmedo y/o jabonoso no sirva para nada.
Es más, es que incluso se van descarnando, yéndose la resina que aglutina las pequeñas piedras que forman las piezas, dando un aspecto rugoso y áspero, que no hace sino acelerar el deterioro, como se puede ver en las siguientes fotos:
Así que, lo primero, darle una lijadita suave, para igualar un poco la superficie, y para quitar todo lo negro (posiblemente hongos o líquenes) que parece se han quedado a vivir en la piedra: