Como presidente de mi comunidad de vecinos, me gusta preocuparme por el estado de nuestro jardín trasero, así como por la economía de nuestro estado de cuentas.
Así, como esta primavera pasada hemos tenido que replantar algunas plantas aromáticas y otras rastreras, y cuestan pasta, pensé en su momento en crear un pequeño semillero invernadero para tener plantas jóvenes preparadas para replantar cuando hiciera falta. Por razones que no vienen al caso, tengo almacenadas desde hace varias temporadas semillas de lantanas de diversos colores, de jaras y también de magnolio, y ésta puede ser una buena oportunidad de darles salida.
Desde hace unas cuantas semanas, he empezado a acumular los bricks vacíos que se van consumiendo en casa. No recuerdo dónde leí que se podían usar a modo de semilleros individuales, y voy a poner en práctica dicha lectura.
Para rellenarlos, he adquirido un saco de 50 litros de sustrato vegetal, que esperaba que me diera para rellenar... ¿50 bricks?
Lo primero, es organizarse. Para ello, con cinta adhesiva de embalar, agrupo los bricks en bloques de diez. Así, luego se podrán transportar con facilidad si hay que moverlos en el jardín para colocarlos al sol, a la sombra, realizar las tareas de mantenimiento, etc.
Éste es el aspecto final, una vez unidos convenientemente. Ni que decir tiene que hacer esto solo complica la operación. Cuesta mantener los bricks quietos para que se unan por el sitio correcto, sin que se aplasten, sin que queden más altos o bajos que el resto...
Como los bricks que he utilizado son variados, intento agruparlos por morfología similar:
