El otro día, paseando por Badajoz, me dí cuenta de que no era capaz de saber donde estaba. Mira que es raro que en nuestra ciudad puedas ir a una esquina y no sepas las calles que la conforman, pero... el día que pusieron los azulejos en la siguiente confluencia, no tuvieron el día más propicio.
Al parecer, la piedra de la fachada y el pegamento utilizado para el mosaico son ligeramente incompatibles: